El camino de llegada está bordeado de rododendros y de arbustos. El camino lleva al jardín italiano delante del castillo. El jardín francés se descubre enseguida, luego el jardín de hierbas, el rosal, el claustro de tilos, el parque, y nuestra joya, un magnifico y espectacular roble pedúnculo de casi cuatro siglos con ramas suntuosas.
Estos jardines a la vez románticos y arquitecturales, ocultan mil lugares secretos que toca saber descubrir según la poesía de su alma.